La Guardia Civil alerta sobre el “método del abrazo” que ya acumula decenas de robos

La Guardia Civil alerta sobre el “método del abrazo” que ya acumula decenas de robos

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Los cuerpos de seguridad en España llevan tiempo advirtiendo sobre diferentes métodos utilizados para cometer robos sin violencia aparente. Entre ellos, uno de los más persistentes y preocupantes es el conocido como “método del abrazo”, una técnica que ha sido detectada en numerosas localidades y que afecta principalmente a personas mayores.

A diferencia de otros delitos, este método no se basa en la intimidación directa ni en el uso de la fuerza visible. Su eficacia radica precisamente en lo contrario: en la cercanía, la apariencia de normalidad y la capacidad de generar confianza en cuestión de segundos.

El procedimiento suele comenzar con un acercamiento aparentemente inocente. La persona que comete el robo puede iniciar una conversación casual, pedir una dirección o incluso simular conocer a la víctima. En ese contexto, se produce un gesto de proximidad —como un abrazo, un contacto físico o una actitud especialmente cercana— que no resulta sospechoso en un primer momento.

Es en ese instante cuando se produce la sustracción. Aprovechando la distracción, el autor del robo retira objetos de valor como cadenas, relojes o carteras. En muchos casos, la víctima no percibe lo ocurrido hasta horas después, cuando el autor ya se ha alejado.

Lejos de ser casos aislados, las cifras confirman que se trata de un fenómeno extendido. En una operación policial reciente, una organización llegó a cometer más de 40 hurtos y varios robos con violencia utilizando este método. En otros casos, grupos más pequeños han acumulado más de una veintena de robos en distintas localidades en un periodo relativamente corto de tiempo.

Además, el impacto económico también es significativo. En una actuación llevada a cabo en la Comunidad Valenciana, una pareja detenida fue relacionada con varios robos que, en conjunto, superaban los 140.000 euros en joyas sustraídas. Otras investigaciones han estimado cantidades incluso superiores en redes organizadas que operaban en varias provincias.

Las autoridades han señalado que este tipo de delitos suele estar vinculado a grupos itinerantes, que se desplazan entre distintas zonas para evitar ser identificados. En muchos casos, los objetos robados son enviados posteriormente fuera de España, lo que dificulta su recuperación.

Uno de los aspectos más complejos de este tipo de robos es la dificultad para detectarlos en el momento. Al no existir violencia explícita, la reacción de la víctima no es inmediata, lo que permite al autor abandonar el lugar sin levantar sospechas.

La Guardia Civil ha intensificado en los últimos años las campañas de prevención, especialmente dirigidas a colectivos más vulnerables. Entre las recomendaciones habituales se encuentra mantener una distancia prudente con desconocidos, evitar el contacto físico innecesario y prestar atención a situaciones que puedan resultar inusuales.

También se insiste en la importancia de denunciar cualquier incidente, incluso cuando no se haya percibido el robo en el momento. La acumulación de denuncias permite identificar patrones, zonas de actuación y posibles grupos organizados, facilitando así la labor policial.

Este tipo de delitos pone de manifiesto cómo los métodos de robo pueden adaptarse a comportamientos cotidianos. En este caso, la confianza, la cercanía y la interacción social se convierten en herramientas utilizadas para cometer el delito sin generar una alerta inmediata.

Aunque las detenciones realizadas en los últimos meses han permitido frenar algunas de estas actividades, las autoridades advierten de que se trata de un

fenómeno activo que requiere atención y prevención constante